Sin categoría

Eremitismo en la evangelización de la Nueva España

Fray Domingo de Betanzos, escultura en Tepetlaoxtoc

Fray Domingo de Betanzos, escultura en Tepetlaoxtoc

Por José Omar Tinajero Morales

La vida eremítica que se inspira en los padres del desierto que vivieron en el siglo IV, fue importante fuente de inspiración para los frailes de las tres órdenes mendicantes que vinieron a México a realizar la evangelización. Como se muestra en la vida de fray Martín de Valencia, fray Domingo de Betanzos y fray Antonio Roa.

Fray Martín de Valencia, su vida en España

Fray Martín de Valencia, quien encabezó la misión de los doce en 1524, se destacó por llevar vida eremítica en Amecameca. Su biografía la escribió fray Francisco Jiménez que había estado cercano a Valencia. Fray Martín fue hijo de buenos padres. Tomó el hábito de san Francisco en el convento de Mayorga de la provincia de Santiago.

Martín seguía la estricta observancia cumpliendo fielmente con la regla y la pobreza, fue amigo de la soledad y del silencio. Fue asignado al convento de Santa María Bergoral. En 1516 fundó la custodia del Santo Evangelio de Extremadura, que se transformó en la Provincia de San Gabriel, fray Martín estuvo en el convento de san Onofre de la Lapa. Tuvo deseo de ser cartujo, pero le empezó a doler el pie y cambió de decisión. En el convento de Nuestra Señora de Monteceli del Hoyo, pasó por la noche oscura. Una vez le encomendaron que diera las lecciones del profeta Isaías, que hablaban de la conversión y vio muchas almas de infieles convertirse. Quiso ir a África, pero no le dieron permiso. Doce años después el general fray Francisco de los Ángeles lo eligió para venir a la Nueva España al frente de los 12 franciscanos.

Fray Martín de Valencia, fundador de los franciscanos novohispanos

Vino ya grande a la Nueva España, tenía 50 años, no aprendió la lengua, pero su virtud era la mejor forma de evangelizar usaba cilicio y se disciplinaba. Se destacó por su mística, éxtasis y profecías. De día realizaba obras de misericordia de noche alabanzas a Dios. Fue amigo de fray Juan de Zumárraga y de fray Domingo de Betanzos, deseaban ir a evangelizar a China. Betanzos como no lo podía ver seguido, lo mandó a pintar en Tepetlaoxtoc.

En Tlalmanalco Sahagún lo vio elevado y con un halo de claridad. Eremita en su cueva del Sacromonte en Amecameca, no dejaba de trabajar en la conversión de los indígenas, en especial de los niños. Murió en 1534 cuando se iba a embarcar en Ayotzingo, sus restos estaban en Tlalmanalco y fueron hurtados en 1567.

Fray Domingo de Betanzos, fundador de los dominicos novohispanos

Betanzos fundó la provincia dominica de Santiago de México y después de su provincialato, llevó vida eremítica y apostólica en Tepetlaoxtoc, vicaría que se había fundado desde 1527. Fray Domingo mandó a construir un eremitorio que todavía existe, donde realizó penitencias y tuvo una intensa vida contemplativa.

La casa de Tepetlaoxtoc también fue importante centro de evangelización de la región Acolhua y la vida que aquí se seguía sirvió de modelo para fundar otras provincias dominicas como la de Oaxaca, Guatemala y Filipinas.

Fray Antonio Roa el apóstol de la sierra

Otro religioso que llevó vida eremítica fue fray Antonio Roa de la Orden de Ermitaños de San Agustín. Llegó a Metztitlán junto con fray Juan de Sevilla y se trasladó a evangelizar Molango, pero sintió que su labor era inútil por no saber la lengua náhuatl. Se trasladó a Totolapan, donde aprendió el idioma y regresó a Molango en 1538. Llevó vida eremítica en una cueva que es conocida como la cueva del santo Roa o la santa gruta de Molango.

Sus penitencias, mística y vida ejemplar han quedado en varias leyendas que todavía se platican entre la gente de la comunidad. Una de ellas comenta que Roa junto con un grupo de indígenas fue a destruir la imagen del Dios Mola, con la intención de terminar con la idolatría, lo que le significó un notable avance a la evangelización. Cuando se sintió enfermo Roa se dirigió a México y lo acompañó fray Juan de Sevilla. Algún tiempo estuvo en Coyoacán, que en ese entonces era de los dominicos, pero regresó al convento de san Agustín de México donde murió el 14 de septiembre de 1563.

La vida eremítica estuvo relacionada con la reforma de costumbres y el regreso al carisma original de las órdenes mendicantes, no se opuso a la evangelización al contrario, la vida ejemplar y congruente de los frailes fue lo que motivó a los indígenas a la conversión.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s