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San Luis Beltrán, biografía

Por José Omar Tinajero Morales

Especialista en iconografía cristiana

Luis nació el primero de enero de 1526 en Valencia. Fue bautizado en la misma pila que san Vicente Ferrer. Ambos eran parientes, aunque vivieron épocas diferentes. A los 18 años de edad Luis recibió el hábito de santo Domingo, en el convento de Valencia, de manos de fray Juan Micó. Después el destacado obispo santo Tomás de Villanueva le confirió la ordenación sacerdotal en 1547. Luego pasó al convento de Santa Cruz Llombay, fundado por san Francisco de Borja, para la conversión de los moriscos.

San Luis maestro de novicios

A su regreso a Valencia fue nombrado maestro de novicios, primero como interino en 1549 y ya en propiedad desde 1551, cargo fundamental ya que tenía la delicada misión de prepara y llevar por el camino de la virtud y el carisma dominico, a los recién ingresados en la orden. Era estricto y severo, pero siempre daba el ejemplo primero. Con este método llegó a formar brillantes religiosos. Fray Luis llegaría a ser el “el ideal de la orden” y patrono de los formadores dominicos.

En 1557 se dio en Valencia una epidemia de peste que hizo estragos y fray Luis Beltrán mostró su gran caridad al arriesgar su propia vida al asistir a los enfermos. Por esa época conoció a santa Teresa de Ávila, quien le escribió una carta, para consultarle acerca de la fundación de un convento de carmelitas en esa ciudad. Fray Luis tardó en contestar, pero le auguró un gran éxito y que su comunidad sería una de las más importantes, como en efecto sucedió.

San Luis Beltrán el apóstol de Colombia

Fray Luis supo de la necesidad de predicadores en América, por lo que se unió en la misión de 1561 que venía a Cartagena, no sin antes vencer las oposiciones de los familiares y amigos que no deseaban que se marchara. El dos de abril de 1562 salió de Sanlúcar de Barrameda, por el clima se refugiaron en Cádiz, algunos días y después siguieron su trayectoria, llegó la misión a mediados de julio de 1562. Los frailes fueron recibidos en el convento de san José y luego asignaron a fray Luis a las doctrinas de Tubará, Cipacua, Paluato, Usiacurí, Turbaco, Mahates, Malombo y Barnoa. Dios le concedió a Beltrán varios dones como los de lengua, profecía y el de hacer milagros.

Gracias a todo esto tuvo un contundente éxito en la evangelización de los indígenas. Bautizando alrededor de unos quince mil naturales. Su influencia se hizo sentir desde Maracaibo hasta el Istmo de Panamá. También les predicó a los caribes, quienes lo intentaron matar, visitó además las Islas Vírgenes y San Vicente.

Fray Luis Beltrán sufría mucho al ver la mala conducta de los españoles. Trató de señalarles sus errores y les pidió que no maltrataran a los indígenas. Los colonizadores y los naturales que no querían aceptar el cristianismo, lo calumniaron, le mataron a su monaguillo Luisito e intentaron envenenar al dominico con una bebida, pero al momento que hizo la señal de la cruz se rompió el recipiente.

Beltrán de regreso en Valencia

Fray Luis fue un gran místico y asceta, señalaba que las almas se ganaban de rodillas con mucha oración y penitencia. En 1567 se erigió la provincia dominica de San Antonino de del Nuevo Reino de Granada, la cual contó con la actividad de fray Luis hasta 1569. En ese año regresó a Valencia donde siguió formando predicadores. San Luis fue la gran figura del movimiento de renovación religiosa de la Orden de Predicadores, por eso el Capítulo General de Aragón en 1574 lo nombró predicador general y por sexta ocasión ocupó el cargo de maestro de novicios.

San Luis Beltrán escribió varias obras entre las que destacan: el Tratado del Santísimo Sacramento y el Tratado de la dignidad de los apóstoles y predicadores apostólicos. Durante sus últimos años fray Luis sufrió de varias enfermedades, murió el nueve de octubre de 1581 a los 55 años de edad.

Culto e iconografía de san Luis Beltrán

El papa Paulo V beatificó a fray Luis el 19 de julio de 1608 y Clemente X lo canonizó el 12 de abril de 1671. Alejandro VIII lo nombró patrono del Reino de Nueva Granada y el capítulo provincial de Colombia lo nombró su titular el 21 de noviembre de 1953. Su fiesta se celebra el 9 de octubre.

El retrato de Beltrán era el siguiente: alto de estatura, rostro delgado, nariz afilada, barba y bigotes ralos, manos finas, aspecto austero y apacible. Las imágenes o elementos diagnósticos son: hábito dominico, capucha puesta porque fue místico. Bendiciendo una copa de la que sale un dragoncillo, que simboliza el veneno que le querían dar.

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