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San Jacinto de Cracovia, dominico, biografía

Por José Omar Tinajero Morales

Especialista en iconografía cristiana

Santo Domingo de Guzmán desde que se dio cuenta de la problemática religiosa en Europa, quiso ir a predicar al oriente de Europa, donde grupos de origen mongol estaban imponiendo su religión. Sin embargo, la tarea de predicar en esta región le correspondería a san Jacinto de Cracovia.

Al morir santo Domingo, en 1221, había dejado bien cimentada su orden, por entonces, ya sus religiosos se dedicaban a predicar por casi todo el viejo continente. Rápido figuraron fray Jordán de Sajonia, fray Pedro González Telmo, fray Ceslao y fray Jacinto de Cracovia.

Jacinto modelo de los misioneros dominicos

Jacinto había nacido en Kamien en el año de 1185. Estudio en Cracovia, Praga y Bolonia. Al regresar a su tierra natal se ordenó como sacerdote. En 1219 santo Domingo de Guzmán estaba en Roma, impartiendo clases de Biblia y teología, ya que dominaba el Evangelio de san Mateo y las Cartas de san Pablo. Por ese tiempo el obispo Ivo de Cracovia le pidió frailes para su diócesis. El patriarca de los dominicos le contestó: “déjame a los jóvenes que traes contigo y te los devolveré apóstoles”. Entre ellos se encontraban los sobrinos del obispo: Jacinto y Ceslao, quienes extenderían la Orden de Predicadores por la Europa Oriental.

Fray Ceslao y fray Jacinto de Cracovia iniciaron su actividad misionera al fundar el convento de Freisach, en la Carinicia septentrional, que pertenecía al arzobispado de Salzburgo. Luego se separaron, Ceslao se dirigió a Silesia, Pomerania y Bohemia. Mientras que a Jacinto le tocó ir a Kiev, Danubio, el mar Negro, Prusia, Lituania, Ucrania y los principados rusos. Luego regresó a Cracovia en 1222 donde había cuatro campos de misión: los cristianos polacos, los prusianos, los rusos cismáticos y los tártaros. En 1238 las invasiones mongólicas causaron destrozos en las misiones dominicas de la Europa Oriental, fray Jacinto de Cracovia, ayudó a reconstruirlas. Después de una ardua labor murió en Cracovia en 1257.

La devoción a san Jacinto en la Nueva España

Los dominicos tenían como sus principales maestros de la predicación a santo Domingo de Guzmán, san Jacinto de Cracovia, san Raimundo de Peñafort y san Vicente Ferrer. Por lo que la vida y obra de estas figuras medievales retomaron fuerza al efectuar la evangelización de la Nueva España. El papa Clemente VII lo canonizó en 1594.

En el siglo XVII, la ciudad de México se engalanó con las festividades que realizó el convento de Santo Domingo por haberse logrado la beatificación de Inés de Montepoliciano y la canonización de san Raimundo de Peñafort y san Jacinto de Cracovia. En especial sobre este último se pronunciaron varios sermones que después se publicaron y la crónica de Hernando Ojea escrita en 1608, menciona algunos de los milagros más famosos logrados por la intercesión del misionero dominico de la Europa Oriental.

Expansión del culto a san Jacinto

La figura de san Jacinto tomó gran vigor en la Nueva España, pronto lo eligieron patrón de Ixtapaluca y de Tenanitla. En este último sitio, se fundó en 1602 un hospicio que servía para alojar a los misioneros que iban a Filipinas, con lo cual no daban molestias a los dominicos del convento de Santo Domingo de México.

Para realizar las fiestas se mandaron religiosos a pedir limosnas, por la Nueva España. A fray Diego de Vargas y fray Juan de Nieva les tocó ir al obispado de Jalisco que presidía don Alonso de la Mota y Escobar, quien deseaba un convento dominico en su diócesis. Los frailes le comunicaron esto a su provincial y para noviembre de 1603 se fundó la casa de Nuestra Señora del Rosario de Guadalajara. Esta fundación abrió el camino de la Orden de Predicadores hacia el septentrión de la Colonia.

Iconografía de san Jacinto

El culto a san Jacinto fue muy famoso, se le consideró patrono de Polonia, de los artesanos, parturientas y misioneros. La iglesia de san Jacinto Tenanitla se secularizó en 1756. El templo conserva su retablo dorado en altar principal con la imagen de san Jacinto de Cracovia, quien se distingue porque lleva el hábito de la Orden de Predicadores, con sus colores blanco y negro. En una mano porta la imagen de la Virgen María y en otra una custodia con la Eucaristía.

En otras ocasiones se le representa con un jacinto en alusión a su nombre. Juan Correa realizó varias obras en iglesias dominicas donde sobresalen sus lienzos sobre la Virgen de Guadalupe que está en la iglesia de San Jacinto Tenanitla. La fiesta del misionero de Europa Oriental es el 17 de agosto.

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